Seguro que todos en algún momento hemos oído hablar o nos han mandado a nosotros mismos medicamentos antitusígenos, mucolíticos y expectorantes. Ambos tipos, entre otros, son utilizados en los tratamientos contra la tos, por ello vamos a explicar para qué sirve cada uno de ellos.

Los antitusígenos

Los antitusígenos es un grupo de terapéutico de medicamentos muy reclamado por todos nosotros cuando tenemos tos ya que son fármacos supresores o inhibidores de la tos.

La tos, cuando se vuelve molesta e interrumpe nuestra vida, es uno de los síntomas que antes queremos reprimir. Pero no siempre es recomendable hacerlo, ya que como hemos comentado en anteriores contenidos, la tos es un mecanismo de defensa de nuestro cuerpo necesario para eliminar cuerpos extraños de nuestras vías aéreas, expulsar el exceso de secreciones que se producen durante una infección respiratoria…

Hay muchas medicaciones englobadas en este grupo con diferentes mecanismos de acción. Hay unos que actúan a nivel central sobre el centro que controla el reflejo de la tos y otras a nivel periférico actuando sobre las terminaciones nerviosas que se encuentran en los bronquios y que dan lugar al reflejo de la tos.

Algunos de los más conocidos son la codeína, que actúa a nivel central y está indicado en la tos seca o no productiva, y el dextrometorfano, que también actúa nivel central con una eficacia similar a la codeína, pero sin efecto sedante, por lo que suele ser la medicación de elección en niños y embarazadas.

Los mucolíticos y expectorantes

Ambos medicamentos se utilizan para ayudar en la eliminación de secreciones y/o flemas, aunque actúan de manera diferente. Los mucolíticos hacen que las secreciones sean menos viscosas, las cuales al estar más fluidas son más fáciles de expulsar.

Mientras que los expectorantes aumentan la cantidad de agua de las secreciones haciendo que se fluidifiquen además de potenciar la acción de las células ciliadas de nuestras vías aéreas. En nuestros bronquios, además de las células productoras de moco se encuentran unas células con unos “pelillos” o cilios que se encargan de movilizar estas secreciones impidiendo que se acumulen.

Este tipo de fármacos actúan sobre estas células aumentando su movimiento y, por lo tanto, facilitando que las secreciones se desplacen hacia la vía aérea superior (tráquea, faringe, laringe…) para poder expulsarlas a través de la tos.

Ninguno de ellos inhibe la tos, pero al eliminar la acumulación de flemas puede minimizarse.

Algunos consejos prácticos

Además de la toma de medicamentos, siempre que hayan sido prescritos por un médico, podemos llevar a cabo una serie de sencillos consejos que nos ayudarán son:

  • Mantener una buena hidratación, siendo recomendable que un adulto de unos 60 kg de peso tomara entre 1.5 y 2 litros de agua al día (25-30 ml/kg/día)
  • Evitar todo aquello que pueda irritar el sistema respiratorio como:
    • Los ambientes secos.
    • Los lugares con polvo, humo, productos químicos u olores fuertes, especialmente si carecen de una ventilación adecuada.
    • Los cambios bruscos de temperatura.

Si quieres hablar con nuestros profesionales sanitarios sobre tratamientos contra la tos contacta con nosotros a través del correo [email protected].

Fuentes:
https://www.elsevier.es/es-revista-medicina-integral-63-articulo-un-paciente-con-tos-persistente-10022782
https://www.msdmanuals.com/es-es/hogar/trastornos-del-pulm%C3%B3n-y-las-v%C3%ADas-respiratorias/s%C3%ADntomas-de-los-trastornos-pulmonares/tos-en-adultos?query=goteo%20nasal%20posterior
https://www.elsevier.es/es-revista-farmacia-profesional-3-articulo-antitusigenos-alivio-descanso-13023336
https://www.elsevier.es/es-revista-farmacia-profesional-3-articulo-mucoliticos-expectorantes-X0213932417620541

Última actualización realizada el 22 octubre, 2020